Por mi carácter he tenido
la costumbre,
o, por la costumbre he tenido
mi carácter,
en un sentido o en otro.
Lo más probable es que sea
una combinación de ambas formas,
pero, y es a lo que iba,
siempre estoy ocupado en algo.
Es excepcional que esté en blanco
la página del día, mientras vivo,
salvo dormido,
que estoy durmiendo.
Mi vida avanza
sin darme cuenta siquiera
y ya estoy en los finales.
Tengo que sosegarme
y aprender a estar quieto,
suspendido en el ápice
del tiempo,
viendo el mundo y su transcurrir.
Yo creía que ya lo había aprendido todo,
pero qué va,
es mucho lo que me falta.
