Ya está bajando a chorros la noche desde el cielo.
Pronto reinará la oscuridad en derredor de la casa.
Buenas páginas de Hemingway he leído.
Debería decir mejor: saboreado.
Son pura posta, sin nada de grasa agregada e indigesta.
Va directo como un toro de lidia,
con estilo y bellos movimientos de pura raza.
Me gusta el Hem. que se trasluce en las palabras,
honesto, sencillo y artista como un pintor de firmes trazos.
Me llama la atención el trato solidario y amoroso
que tiene con su esposa de entonces.
Se ve que se quieren y que saben disfrutar juntos,
esencial en una pareja.
La traducción de «París era una fiesta»
que leí hace años y que tengo por ahí, me gustó mucho
y esta que leo, supervisada por uno de sus hijos,
me va gustando también.
Debería hacer el esfuerzo de leerlo en inglés,
pero quién sabe,
el tiempo es oro puro para mi.
Llovió y el ambiente está frío.
Ya pronto viene la refacción de la noche
y el momento tan especial de meterse entre las sábanas.
Se me dio bien el día
y espero que mañana y los demás que vienen, también.
Ojalá que no sea mucho pedir.
