Ya vino la aurora desde cielo arriba
pregonando el nuevo día.
Llega silenciosa y sigue su viaje callado alrededor del mundo.
No descansa, nunca falta a la cita.
Me recuerda mi niñez en aquel oscuro caserón de madera,
cuando padre, madre y hermano dormían todavía.
Y yo callado y temeroso en la cama,
sin saber porqué.