El año de 1983 fue crucial para mí;
descubrí la poesía, mi pasión, mi destino.
Y sin embargo, pasaron años para poder llegar.
Por mis obligaciones materiales,
por mi carácter.
Y por qué no decirlo, por falta de conciencia.
Escribía ocasionalmente y me encantaba hacerlo,
pero las obligaciones materiales, la vida diaria
y esa falta de conciencia, me cerraban el paso
y solamente escribía de vez en vez,
y no era propiamente un poeta,
era un aficionado.
Tuvieron que pasar años para que explotara
la condición de poeta en mí,
una forma de ver al mundo, de ser, de vivir.
Y es que la vida de cada quien tiene su propio sendero,
como los ríos sus aguas y su lecho.
Hoy día tengo conciencia de mi destino,
la cumbre de mi propia vida.
Soy el que soy, soy el poeta.
