Ya hoy es jueves,
pensé que era martes,
pues hace nada era el fin de semana.
Con qué velocidad pasan los días.
Y así las semanas, los meses y la vida misma.
Si no que lo diga yo que estoy en los finales
y todo me parece que fue ayer.
Por esa velocidad instantánea con que se va la vida,
que es como si fuera una emergencia,
lo recomendable es estar en algo.
Viene y con la misma se va
y después queda uno preguntándose cómo fue.
Y si se la pasa viendo pa’l ciprés,
el asombro se torna en desengaño.
