Y sí, así soy yo.
Unas veces actúo espontáneo,
sin pensarlo siquiera.
Y otras, cuando lo pienso,
actúo bien pensado.
Entonces, unas veces soy el espontáneo,
y lo hago y no lo pienso,
y otras soy
el que lo hace bien pensado.
Y vivo para allá y para acá,
a través de la puerta batiente
que los comunica a los dos.
Y a menudo me confundo y no se ya,
si soy el que lo hace bien pensado,
o soy el otro, espontáneo,
que ni lo piensa siquiera.
