Parece mentira que vive uno la vida con tal intensidad,
que no se percata del paso del tiempo.
Y cuando se detiene a recapitular,
se le para el poco pelo del susto, es mi caso,
al ver que ya todo pasó
y que la parca viene en camino.
Y es que pensándolo bien,
nuestra vida transcurre en el apretado instante,
el ansioso tiempo que no dura.
Y erigimos el pasado y el porvenir
mediante una operación mnemotécnica.
Los demás animales permanecen tranquilos en la eternidad,
nosotros hemos sido desterrados
por inteligentes.