Soy como decir un trípode,
una armazón soportada en tres pies
que son: la lectura, la escritura y la carpintería.
Tengo que decir que esta última,
que fue durante años mi principal soporte,
entretenimiento y ocupación a la vez,
ha desaparecido casi por completo de mi vida.
Me explico, primeramente porque soy ya un viejo cacreco,
incapaz de subir escaleras, andar por techos, cargar pesos, etcétera.
Y segundamente, porque la carpintería que fue titular en mi vida,
ha desaparecido casi por completo de la construcción,
debido a los nuevos materiales que se emplean hoy,
y que me han llevado a conocer las técnicas de hoy,
para estar en capacidad de supervisar
las pequeñas obras que realizo ocasionalmente.
Porque, eso sí, seguiré construyendo mientras pueda.
Y digo más aún, sería un gusto para mí,
que la muerte me sorprenda en obra
y no en una cama;
ojalá, parece un sueño imposible pero me aferro a él.
Dicho lo anterior, sigo diciendo
que desde hace un poquito más de cuatro décadas
escribo poesía ocasionalmente, y ahora,
desde hace como diez años,
soy poeta y escribo con regularidad
mis pequeñas composiciones.
Y también leo todo lo que puedo.
Por temperamento, herencia de padre y madre,
me paso los días ocupado, entretenido haciendo algo.
He publicado hace años 3 pequeños libros
que no sé, lo dudo, si fueron debidamente inscritos en el registro de ley,
y no creo que me moleste en verificarlo;
pero esta vez, lo que pienso publicar, no se exactamente cuando,
me aseguraré de que cumpla con las de ley.