Mi caña es una flauta que solloza
En el quebrado cristal del desvelo
Soy un ludópata perdido
En ciega faena minera
Que descubre una veta siempre intuida.
¡Ay! Una botella irá a morir
Derramando el líquido de su entraña
Sobre huellas y nombres olvidados
Como hebras sedosas enlazadas
Que sujetan los goznes de una hamaca
Donde toco y beso tus palabras
Rebeldes, tiernas y libres.
Carlos Manuel Campos
