Roderico Rodríguez, escritor costarricense

Manos a la obra

El tiempo transcurre imparable
instante tras instante,
no se detiene nunca aunque sabemos,
que va más rápido conforme esté más lejos
de cuerpos sólidos masivos.
Y va más lento conforme se acerca a ellos.
Son diferencias imperceptibles,
salvo para relojes especializados.
El transcurso del tiempo ni se nota,
dada su inexorable continuidad;
no hace nada estaba amaneciendo,
y ya vamos hacia el ocaso
como alma que lleva el diablo.
Y eso es sorprendente y puede
ser muy importante.
Pero mi vida acaece en el instante,
ahora, ya.
Lo que cuenta es lo que haga en el momento.
Y todo lo demás es literatura,
como dijo Verlaine,
con muy buena literatura dice Borges.
El asunto es ya, manos a la obra.