Claro que el universo
no es una fútil invención,
un acto de ingeniosa magia.
Es una realidad misteriosa,
interminable,
que va por todos los estadios
de la materia y la vida.
Sé perfectamente, hijo mío,
que ahora vivo,
y pronto fenecido, como vos,
siempre, sin pausa alguna,
estaremos palpitando mutuamente
en algún lado del vasto mundo.
Lo sé, lo siento, lo creo.
Si así no fuera
prefiero entonces,
no vivir, ni haber vivido.
