Voy por la vida
con el celular en ristre,
presto al menor movimiento o música de palabras que resuene
en el boscaje de mi memoria,
y con la misma sintonizo y me pongo a escribir.
El impulso se decanta letra por letra
en la pantalla del celular,
en forma de pequeñas composiciones
que recogen el sentido de la ocasión
y acompañan el paso del tiempo.
Agradecido me entretengo
como un niño con sus juguetes.