Me acuerdo cuando niño en la cuna,
en aquel caserón oscuro, silencioso,
hecho un puño,
lleno de miedo a esa hora temprana,
esperando siempre que prendiera la luz del día.
Y ahí, en ese momento de susto,
como si algo terrible sucediera,
se me cierra el telón de la memoria
y no recuerdo más.
Como si en un estado de terror amnésico entrara cada día,
a través del túnel oscuro del olvido,
hasta el siguiente amanecer,
cuando de nuevo estoy en la cuna solitario,
aterido por el miedo,
esperando.