Roderico Rodríguez Poeta de Costa Rica

El suspiro de Argos

Envejecido, débil y abandonado
sobre el estercolero de bueyes y mulos,
estaba Argos, el perro, después de 20 años de espera.
Y cuando de incógnito, regresó Ulises
vestido de pordiosero y lo vió,
Argos movió el rabo, levantó las orejas, suspiró largamente y murió.
Ver a su amo era ya su única razón de estar vivo.
Y el pobre Ulises, tuvo que disimular y seguir con su farsa de pordiosero,
para poder sorprender y castigar a los abusivos pretendientes.

El suspiro de Argos lo agrego yo, no está en la versión que poseo.
La Odisea nos muestra elevados ejemplos de conmovido amor.