Roderico Rodríguez Poeta de Costa Rica

El carro de papá

Yo nací en Esparta
por allá de mediados del siglo pasado.
Entonces el cantón tenía 3000 habitantes aproximadamente,
Hoy son 40.000 ó más.
Y recuerdo que, siendo yo adolescente,
mi padre compró un jeep Willis
para atender los colmenares, que eran varios,
incluido uno en Cañas y otro en Miramar.

Y mi hermano y yo aprendimos a manejar
y papá, a veces, en el campo, cuando estaba de buen humor,
nos dejaba manejar el jeep para aplacar nuestra fiebre.

Era tal el entusiasmo,
que una vez que llegué de la escuela y papá había salido con el carro,
yo, sin pensarlo dos veces, me cambié de ropa y me fui por las calles,
atentos mis ojos en busca del jeep.

En ese tiempo
la mayoría de las calles del pueblo estaban sin pavimentar,
y eran pocos los carros
y yo podía seguir con facilidad el rastro de las huellas
que dejaban las llantas en el polvo seco de las calles.
Lo seguí por varias calles
pero lo perdí.

Y por fin, cansado
y sin ilusión ya de poder encontrarlo,
me regresé a la casa.
Y cual fue mi sorpresa,
que ya el carro estaba ahí de vuelta, estacionado.