Yo recuerdo que Rafael,
mi amigo el zapatero,
durante la jornada del día
alistaba el trabajo del día siguiente de los montadores, Edwin y Fabio,
lo que en la zapatería de aquellos antiguos tiempos se llamaba el avío,
que es el material listo para el armado de cada par de zapatos:
suela, forro, capellada y las hormas que corresponden.
Siguiendo el ejemplo de Rafael,
a estas horas de la madrugada,
comienzo la jornada normalmente antes de las 4:00 am,
preparo el material del trabajo del día, que dedico a escribir después
de la jornada de lectura que es lo primero.
Ciertamente vivo mi vida por la libre
pero soy laborioso,
siempre lo he sido por razones de temperamento;
durante la niñez era tequioso y bastante castigo me costó.
Pero ni modo, soy quien soy,
he sido y seré mientras viva, a pesar de los pesares.
