El alba en su plenitud.
El nuevo día se va prendiendo celeste y callado a través de la ventana.
Es un reto para mí levantarme
y emprender la nueva jornada.
Estoy desanimado y me siento enfermo por la humedad de este clima,
que se aloja en mis oídos con sigilo de troyano
y viene dispuesto a socavar desde dentro mi precaria salud.
Estoy desanimado pero tendré que reaccionar ya,
si quiero defenderme y volver a la normalidad.
¡Adelante Roderico!
