Estoy cansado, sin ánimo de emprender la jornada.
Como si después de una larga travesía
llegara exhauto a las costas del nuevo día.
Sin afán de escribir, ni seguir leyendo,
ni asumir ningún propósito,
simplemente dejarme llevar por la corriente del tiempo.
Ser juguete de las circunstancias,
no el dueño de mi destino.
Descansar del diario trajín,
descansar de mí.
