El día casi termina
y la noche viene cayendo desde lo alto,
precipitada de sombras.
Hay un vuelco en mi ánimo
que los siglos no han borrado.
Es el pálpito de la especie a través de los siglos.
Soy un pobre espécimen,
un viejo octogenario a quien aguarda la muerte en cualquier recodo.
Pero quiero vivir muchos años
para ver a mis nietos crecer.
Vivir y seguir viviendo es lo que deseo ahora.