Está implícito en lo escrito
que quien escribe lo hace con su propia voz,
con una prosodia y un arreglo gramatical personales,
que podemos denominar estilo
o forma de decir las cosas.
Y tratándose de poesía y literatura,
estos componentes del escrito, que son normalmente formales,
vienen a ser parte de la sustancia
o contenido de lo que se escribe,
como se escribe.
Es decir, que la forma viene a confundirse con el fondo.
No porque no importe el tema de que se trata,
sino porque este viene a estar implícitamente fundido con la forma.
Y lo central y protagónico es el tratamiento que se le dé.
En otras palabras el fondo es la forma y al revés.
Me imagino al bicho humano primitivo,
cuando las palabras infantes estaban en formación,
comunicándose con gestos y sonidos guturales,
necesitado de hacerlo tan bien como era posible.
Y así la poesía, madre nutricia de las palabras,
vino a ser el medio de comunicación natural por excelencia.
