Son las tres de la mañana,
tengo que vivir atento y eso es
lo que importa.
Soy el amanuense de mis sentimientos,
mi tarea es tomar nota línea por línea,
y mantener actualizada la bitácora
de mi paso por el mundo.
El sueño pesa en mis cansados párpados,
y nunca se pone más oscuro
que cuando va a amanecer,
como decía Isaac Felipe Azofeifa.
Tengo que cumplir con mi deber
y mejor me levanto sin chistar.
