Roderico Rodríguez Poeta de Costa Rica

París era una fiesta

Desperté con la discreta luz del alba
en mi habitación.
Hoy es domingo, descanso en la construcción.
Seguiré con la versión de París era una fiesta a cargo del hijo de Hem.
Me lo imagino a él, por las calles de París, caminando feliz hacia el bar,
después de escribir las páginas del día.
Gabo aprendió de su técnica,
en particular su disciplina.
Escribía todos los días y terminaba sabiendo el arranque del día siguiente.
Era un genio a su modesta manera.
El hecho de que haya sido uno de los maestros de García Márquez,
dice con elocuencia quién era Hemingway.
Siento admiración y cariño por él,
nacidos en el trato personal a través de su obra, dispar ciertamente,
pero con unas alturas que dan gusto.
Puedo decir que leyendo este libro,
alcanzo los más elevados momentos de mi comercio con la literatura.
Gracias Hem.