Su vida misma es arcilla para el poeta.
La alegría, el dolor, su contacto con el mundo.
Es actor en el teatro de su vida,
y a la vez espectador, al igual que los demás.
Pero en su exclusiva condición de poeta,
es el reportero de sus sentimientos.
Escribe los versos con tinta del corazón.
Vive su vida para contarla,
como dice Gabo.
