Roderico Rodríguez Poeta de Costa Rica

Las dóciles palabras

En un par de ocasiones he querido leer
«Hija de la Fortuna» de Isabel Allende,
y no he pasado de unas cuantas primeras páginas,
porque no me ha gustado.
No fue escrita para mí, me digo,
y abandono,
siguiendo la voz de Borges,
que aconseja no insistir con un libro si uno ve que no le gusta.
Pero ahora que lo pienso,
voy a intentar con alguna otra de las obras de Isabel,
a ver si rompo la yetatura.
Y es que primero que todo, hay posiciones de su rostro que me gustan,
un no sé qué que me atrae con fuerza,
y eso que estando yo a estas edades, ella me lleva más de dos años.
Y pienso que tal vez pueda sucederme lo mismo con su obra,
un desconcierto inicial,
y es cuestión de perspectiva y trabajo
para dar con la llave de su literatura.
Lo segundo que me ha llamado la atención de Isabel,
es su recurso técnico de ponerse a escribir un nuevo libro
cuando se inicia el año,
y no pensar en ello para nada sino hasta cuando se pone a escribir.
Es sorprendente, pero así es como escribe sus libros,
que son un montón.
El otro detalle de Isabel que me atrae, es que ambos, ella y yo
¡a caray!
somos escritores,
ella escribe novelas y es mundialmente reconocida,
y yo mejor ni digo,
para no seguir malgastando las dóciles palabras que tanto aprecio.