Yo soy yo inevitablemente;
no lo he escogido, me ha sido impuesto
por la condición de ser
en este mundo.
De modo que podría sentirme condenado a ser yo,
en cierto sentido lo estoy,
y dejarme llevar por la corriente.
Pero en su lugar he optado por darle sentido a mi vida.
Y por eso soy carpintero y poeta.
No es nada del otro mundo, lo sé;
mis obras en la construcción son elementales,
pero macizas, eso sí,
y en poesía mis versos pueden ser,
y es lo más seguro que así sea,
del todo prescindibles para otros,
pero no para mí.
La construcción y la poesía me dan sentido y razón de ser.
Y deseo, cuando llegue el momento, sería un premio para mí,
morir en la obra,
o cuando estoy tramando un tema
o escribiendo el texto.
Amén.