Tu boca entreabierta,
imperceptibles exhalaciones
que aspiro a través de la pantalla,
de veras, me extasían.
Tu pechos que adivino irisados,
exquisitos.
Tu cara tiernamente expresiva
y a veces, bravía,
los acordes del piano
que se convienen de maravilla
con toda vos.
Tus brazos perfectos, tus manos
con sus flexibles y alargados dedos
y la rosácea y saludable piel
delicada.
Para mí sos perfecta Yuja.
Con todo respeto
te declaro mi amor
de verdad, aunque sea tan tardío
y puramente literario.
Es todo lo que puedo.
Y si pudiera más, más…
