Es complicado el bicho humano,
rocambolesco.
Un ser dialéctico,
que siendo uno y el mismo,
es también el otro,
con sustancia de individuo y de vario,
que supone también el contrario.
Báileme ese trompo en la uña.
Y como si no fuera suficiente,
nacemos al mundo física y mentalmente inválidos,
y nos criamos en la oscuridad mágica de la inocencia,
a merced del mundo.
Es inmanente a la condición humana la otredad,
no queda más que vivir la vida y tratar de comprenderla.
En cuanto a la oscuridad mágica de los primeros años de vida,
pasa lo que pasa con el universo desconocido;
nada que hacer salvo la conjetura.
«Somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros».
Esa lápida es de Sartre.
De veras que la ruta a seguir en la vida
es hacerse a uno mismo,
a partir del legado mágico de los primeros años de vida.
Y de todo lo vivido.
Rectificar aunque duela,
no hay otro camino.
