El fondo y la forma se confunden
en la realidad monda y lironda,
la separación que hacemos
es conceptual,
realmente son inseparables.
Uno sin la otra y no hay,
biunívocamente.
Es un ejemplo de la limitación
congénita del lenguaje,
como representación de la realidad,
que permanece intacta cuando la digo.
Adicionalmente a la angustia
que esta barrera suscita,
hay experiencias humanas
intraducibles,
que se viven en silencio.
Y que a veces amenazan
con la asfixia.
