Vivo solo, normalmente leyendo,
escribiendo y atendiendo asuntos
cotidianos.
Y de pronto recuerdo mi edad
y pienso en el tiempo que me queda,
lo poco que es
y lo rápido que pasa.
Y me siento aludido
y me percato de mi realidad,
trágica aunque sea tan común.
Después por dicha me olvido
y sigo en lo que estaba.
