Una tras otra las caídas
en esta vida.
El Vía Crucis del Nazareno
es una buena alegoría,
para simbolizar el camino
que nos toca recorrer en esta vida.
Pero no necesariamente
tenemos que morir crucificados.
En los tiempos de Jesús
esa condena era usual.
Aunque la de Jesús, según
Las Escrituras, fue una injusticia.
En Costa Rica se abolió la pena de muerte
el 26 de abril de 1882,
en el gobierno de don Tomás Guardia.
Pero son muchos los países que la mantienen
en diversas modalidades:
electrocución (silla eléctrica),
cámara de gases venenosos, fusilamiento, ahorcamiento,
lapidación (a pedradas),
inyección letal, decapitación.
Muchos países han abolido la pena de muerte,
pero aún hay 55 en el mundo que la mantienen,
en alguna, o varias,
de las modalidades mencionadas.
El mundo progresa, no hay duda,
pero a la vez sigue siendo el mismo,
tampoco hay duda.
Esa especie de parálisis
me recuerda la paradoja de la carrera entre Aquiles y la tortuga,
de Zenón de Elea,
griego del siglo V antes de Cristo,
en que la tortuga sale un instante antes
y Aquiles nunca puede darle alcance.
Porque para lograrlo,
tiene primero que recorrer
la mitad del trayecto que lo separa de la tortuga.
Y después la mitad de esa mitad.
Y después la mitad de la mitad de la mitad.
Y así hasta el infinito.
Es una especie de delirio mental
de los idealistas de entonces.
Mejor vuelvo al tema inicial
para terminar diciendo que esta vida no es fácil,
pero que con dedicación, trabajo
y buena suerte,
vamos logrando nuestras metas.
No hay que aflojar.
