Aquí estoy,
sentado en la sala de mi casa
con un montón de cajas de cartón en el piso,
viendo a ver por dónde comienzo
el embalaje de mis libros
y demás pertenencias,
porque una vez más me traslado de casa.
Y ahora si espero que sea la última,
no como tantas veces anteriores
que por una u otra razón,
fueron solamente una más.
Tengo que decir,
es del todo necesario para evitar equívocos,
que no ando, como la pobre Emma Bovary,
en busca de felicidad y aventuras,
pues soy un viejo emocionalmente consolidado.
He llegado a la terminal de mi vida
y ahora toca esperar turno.
En varias ocasiones construí mi propia casa, a mi gusto,
y por una u otras razón
tuve que dejarla.
La última,
hace solamente unos meses,
por cuestiones de clima.
Espero, no como las veces anteriores,
que ahora sí sea la ultima,
antes del traslado irrevocable
a mi última morada.