En ocasiones
me paso los días
escribe que escribe.
Me aplico obsesivamente
y se me van las horas volando
y hasta los días.
Cuando esto sucede
claro que me satisface, y mucho.
Pero resulta entonces que no leo,
no me queda tiempo.
Y entonces va creciendo en mi
un escozor,
que no me deja llegar
a la cima del gozo.
Para resignarme recuerdo
que en este mundo
el cien por ciento es una quimera.
