Entre las carreras de la construcción
ha transcurrido mi día.
Corre que corre, para allá y para acá.
Y es curioso que siendo tan exigente
y perentoria esta actividad,
me desenvuelva yo a placer,
de modo tan expedito.
Muy al contrario de los trabajos de escritorio,
que realicé por tantos años
para ganarme la vida.
Y es que chiquillo me crié
deslumbrado,
a partes iguales
en un taller de ebanistería
y uno de zapatería.
Y como poeta soy también,
en gran medida,
un artesano en el ejercicio
de las palabras.
De modo que estas ocupaciones,
me mueven a vivir la vida
con entusiasmo.
