Voy a través del blanco día,
entretenido,
leyendo, escribiendo, viviendo,
abierto a la inspiración.
Pero viene la noche antiquísima
y eterna,
como la invoca Pessoa,
y me quedo solo conmigo.
Y al rato, cansado,
me tiendo en el lecho.

Voy a través del blanco día,
entretenido,
leyendo, escribiendo, viviendo,
abierto a la inspiración.
Pero viene la noche antiquísima
y eterna,
como la invoca Pessoa,
y me quedo solo conmigo.
Y al rato, cansado,
me tiendo en el lecho.