Cuando fui hacia ella
vino a mí generosa la poesía;
fue un encuentro en el predio
de la soledad.
Hace apenas 6 ó 7 años
comencé a escribir con regularidad,
gracias a esa maravilla, el celular.
Antes lo hacía ocasionalmente,
lejos de la condición de escritor,
que es una conciencia cimentada
en el trabajo.
Mi plan diario es leer y escribir,
alternativamente,
según fluyen mis emociones.
Lo hago con frecuencia
en cualquier momento y lugar
y los temas son variados,
sin patrón alguno que los sujete.
Genéricamente son versículos
y aspiran a la poesía.
Van con mi manera de ser,
un poco o un mucho por la libre.
Y por lo mismo
no me va enteramente el apelativo de escritor,
que demanda una aplicación organizada,
al estilo del gran Gabo,
que escribía todos los dias
de 9 am a 3 pm. .
