Lunes de agosto,
primer día laboral de la semana.
Todos los días son iguales para mi,
pero recuerdo que antes eran diferentes.
Y las noches luminosas,
para estrenar
y exprimir hasta la última gota.
Cada día traía consigo el secreto
de su encanto,
su íntima razón de ser.
Era como un torrente de novedad
y apetitos.
Hoy en cambio todo es quieto y repetido.
Leer y escribir son mis entretenimientos.
