A pesar de todo
me gusta vivir la vida.
Mi momento culminante es
la lectura
y la recreación de lo leído.
Mis pasos diarios son autómatas,
tender la cama, los ejercicios,
el desayuno. . .
Hasta que pongo mi cuerpo horizontal en la hamaca
y comienzo a vivir,
entre las páginas,
línea tras línea.
Habrá alguien más rico
y menesteroso que yo,
me pregunto.