Las tardes a las tardes son iguales,
dice Borges desde su habitación,
sentado, solitario,
con su bastón de ciego,
imaginando.
Viendo la tarde transcurrir.
Esculpiendo versos en su memoria.

Las tardes a las tardes son iguales,
dice Borges desde su habitación,
sentado, solitario,
con su bastón de ciego,
imaginando.
Viendo la tarde transcurrir.
Esculpiendo versos en su memoria.