Tenemos a la vuelta de la esquina
las elecciones nacionales,
3 semanas lo más.
He querido ignorarlo
porque me parece una aberración,
Imposible en mi país tan democrático, tan civilizado,
tan todo.
Pero no puedo ni debo ignorar
la realidad.
La candidata puesta por Chaves va adelante
y lo que se puede hacer
es forzar a una segunda ronda,
para intentar ganar en la final.
Parece mentira pero es la mera, mera.
Aviados estamos.
La Costa Rica en que yo he vivido tantos años,
no hubiera tomado en serio a un político como Chaves.
Me recuerda, por cierto,
al famoso y deschavetado
GW Villalobos,
candidato presidencial a mediados de los setenta.
Pero Chaves sí es tomado en serio,
esa es la diferencia.
También, no sé porqué,
me recuerda la historia aquella
del rey engañado que desfila desnudo,
creyéndose divinamente ataviado.
Pero «contrario sensu»,
en este caso es la gente de la multitud la que se engaña.
De veras que ha cambiado
el país
y en el caso para peor.
Volviendo a lo principal digo
que votaré por Alvaro Ramos
porque es el oponente con màs posibilidad,
y me gusta su seriedad,
su sencillo encanto personal,
su preparacion.
Figueres y otros fuera.
Admiro a Claudia Dobles,
me encanta,
y he votado por el PAC en las últimas 3 elecciones;
pero esta vez
hay que votar y ganar.
Nunca antes como ahora,
que yo recuerde,
el país se está jugando su futuro.
Un gobierno serio e inteligente,
o uno dudoso y deschavetado.
Estamos ante una decisión crucial,
al borde del abismo de la imrovisación populista.
Las próximas elecciones son
históricamente decisivas,
las más que yo recuerde.