Roderico Rodríguez Poeta de Costa Rica

La vida repetida

Me mortifica recordar
que tengo la biblioteca desordenada,
desde que regresé a vivir aquí
de nuevo,
ojalá que por el resto de mi vida.

Me cuesta encontrar libros,
están como perdidos, uno entre todos,
es como buscar una aguja en un pajar.
Solo peunsarlo me indispone
y por dicha consigo olvidarlo,
en vigilia porque en sueños,
se me vienen encima los anaqueles
y quedo sepultado
bajo el montón
de libros.

Otro tanto y más me pasa
con las p
inturas.
Tengo maravillas de Danny Pretiz,
amigo fallecido; dibujos acrílicos,
tintas, plumillas, etc.
Danny era un gran artista
y mi gran amigo,
lo echo tanto de menos…

Durante más de 20 años
vivimos a 100
varas de distancia,
y casi a diario conversábamos.

También tengo plumillas, pasteles
y óleos de Carlos Castaneda (fallecido),
Castaño le decía yo en broma, excelente dibujo.

De danny tengo también esculturas.
Y de Carlos Zeledón, amigo también,
escultura y acuarela, buen dibujo.

Y tengo obra de otros pintores,
Gerardo Gonzales, José Alejandro Herrera
y más que no recuerdo,
porque la mayor parte de la obra
la tengo guardada.

Solo recordarlo me lacera el ánimo
y me siento culpable,
pero consigo olvidar
y sigo viviendo mi vida.

Sinceramente no quería ni llegar
a este punto,
no me gusta ni recordarlo.
Tengo como mil pequeños escritos.
Genéricamente, versículo, verso,
prosa poética, prosa prosa, cuento,
relato, a veces un revoltijo.
Y la cantidad aumenta con el tiempo,
cuando mi vida tiende a su fin.

Cada cierto tiempo me mortifica
el
recuerdo de ese pendiente.
He hecho varios intentos de solución,
pero fracaso y sigo leyendo,
escribiendo.

Vivo la vida repetida.

Esos que he comentado
son
pegaderos,
puntos neuróticamente anidados
en la ruta de mi existencia.
Ojalá se me vayan revelando
las
soluciones.

Tengo que seguir adelante,
es poco el tiempo que me queda.