Desde que amanece
me pongo en camino hacia mí.
A veces me paso las horas
y hasta días
y no alcanzo a llegar.
Me extravío en vicisitudes
y minucias
que surgen como piedras
en el camino.
Y así se me va el tiempo atareado en naderías,
y cuando me percato,
el sol se ha ido ya por lontananza.