En ocasiones, hoy 25 de diciembre,
pongo por caso,
discurro mentalmente acerca de mi vida
y qué hacer en adelante.
Me veo a veces llegar a un cerrado callejón.
Y pujo y pujo buscándo la salida,
hasta que recuerdo que soy un viejo
viviendo sus horas extra,
es decir, en su final.
No hay mal que por bien no venga,
me digo.
Y me tranquilizo
y retomo mi vida normal.
