He pedido hijo mío,
que para cuando muera,
sea incinerado
como lo fuiste vos.
Y que sean revueltas las cenizas
cuerpo a cuerpo.
Nuestras vidas, amor,
en la dimensión natural que corresponda,
están entrelazadas para siempre.

He pedido hijo mío,
que para cuando muera,
sea incinerado
como lo fuiste vos.
Y que sean revueltas las cenizas
cuerpo a cuerpo.
Nuestras vidas, amor,
en la dimensión natural que corresponda,
están entrelazadas para siempre.