Hubo un principio
en que nuestros ancestros
se comunicaban con señas
y sonidos guturales.
Similarmente a los monos
y otros animales.
Y con el tiempo,
la comunicación gutural fue
evolucionando
hacia la articulación inteligente
de palabras.
El Homo Sapiens
está genéticamente codificado
como ser gramático,
una cualidad exclusivamente humana.
Las palabras son al ser humano
como el fruto al árbol.
