Eso de verse a uno mismo,
que llamamos introspección,
debería ser una forma
de perfeccionamiento personal.
Es una condición que posee
únicamente el bicho humano.
No obstante,
a la hora de las horas
no sirve de mucho
y más bien es generalmente
negativo,
porque no tenemos muy claro,
cada cual, quiénes somos
y más aún,
lo normal es que uno crea
que es otro,
distinto del que es en realidad.
Eso le enseñaron durante la niñez
quienes lo criaron,
queriendo hacerlo a uno
a su imagen y semejanza de ellos,
cosa que tampoco tenían clara,
porque pasaron por lo mismo
que pasamos todos:
la inconsciencia de la niñez.
En este aspecto central de la vida,
la solución es la voluntad,
botar los hábitos
con que lo arroparon,
y hacerse a uno mismo
a su manera,
mientras vive la vida.
Hacerse es el camino
para conocerse,
y el soporte básico para emprender
esa maravillosa aventura;
es la honestidad personal,
íntima, solitaria,
contínuamente amenazada por el mundo.
