Me paso los días ocupado,
normalmente leyendo, exteriorizado,
fuera de mí.
Y cuando por alguna inquietud
me detengo y entro en mí,
es para dar con el tema
y los versos para una composición,
y aplicarme febril y darle forma.
Después,
cuando por fin lo consigo,
fuera de mí sigo en lo que estaba.
Así me paso los días,
entrando y saliendo de mí.