Es irónico vivir esta vida
con entusiasmo, apegado,
como si fuera para siempre,
a sabiendas que se acaba
en cualquier momento.
Y es cruel y triste llegar a la vejez,
antesala pública de la muerte,
y no poder hacer nada
para evitarla.
Si la vida fuera una elección consciente
otro gallo cantaría.
Pero es el producto de la desaforada y ciega
carrera de los espermatozoides.
