Mañana 24 de agosto se cumplen 127 años
del nacimiento de Jorge Luis Borges.
Vine a conocer su obra en 1985,
gracias al consejo de José Luis Quesada, poeta hondureño tico ya fallecido.
Fue una revelación para mí y una pasión;
adquirí y leí toda su obra en verso y en prosa.
Y desde entonces es mi obra de cabecera.
Mi encuentro con Borges fue uno de los hechos capitales de mi vida.
Puedo decir, consciente de mis palabras,
que yo no sería yo sin el trato que he tenido con la obra de Borges.
Y a través de ella, llegué también a tener un conocimiento de su persona.
Lo quiero, lo admiro, lo respeto.
Borges es sin duda el mejor ejemplo de lo que es un autor fuera de serie.
Su presencia gravita en el ámbito de la literatura mundial.
Y para redondear su dimensión simbólica, vino a quedar completamente ciego a los 55 años, cuando fue designado Director de la Biblioteca Nacional en Buenos Aires, Argentina, cargo que desempeñó por casi 20 años.
Murió en Ginebra Suiza, a la edad de 86 años, el 14 de junio de 1986.