Sé muy bien que no debo desperdiciar mi tiempo ni la salud.
Les estoy extrayendo las últimas gotas de vitalidad que tienen,
debo ser cauteloso y agradecido.
El cuerpo no deja pasar ningún exceso,
todo lo asume con las consecuencias del caso.
La vida resulta de un equilibrio inestable
y que se rompe, se rompe,
de eso no hay duda.
La parca es cien por ciento segura,
es mejor andar con pies de plomo.
