Yo vivo atento a los chispazos
que alumbran la caverna
donde se aloja mi imaginación.
Y procuro disciplinarme para vivir mi vida normal,
como el común de la gente,
pero por más que procuro, no lo consigo;
porque un chispazo me sacude
y entonces voy sumiso,
como amanuense que soy
y tomo nota del dictado,
sin importar hora o lugar.
Escribo tal como vivo la vida,
a mi medida y manera.
